miércoles, 7 de diciembre de 2011

Quince largos años sin tí.

Con lágrimas en los ojos te miro, cada noche, cada día, siempre estás en el mismo sitio en el mueble del comedor, permaneces inmóvil indefinidamente.
Necesito que me ayudes más que nunca, por favor, solo he pasado un mes y medio en toda mi vida contigo. Te conozco lo suficiente como para saber que eres un modelo a seguir. Pero las nubes oscuras no se van, me impiden ser feliz y darte todo lo que te mereces.
Ni siquiera debería estar pidiéndote ayuda, tu me diste todo lo que pudiste en ese mes y medio, y yo no te he dado nada a cambio, solo decepción. 
Si muchas veces no he tirado la toalla ha sido porque ha habido algo que me ha dicho-¡ vamos! un poco más, solo un poco más, y se que ese algo eres tú. Gracias.
Nada mas nacer yo, tu te fuiste para nunca más volver. Quiero que estés orgulloso de mi, que digas "¡mírala! lo ha conseguido", pero me estoy dando cuenta de que cada vez podrás decir menos eso, voy marcha atrás, no consigo apenas nada.
Te estoy fallando, y lo siento pero no se hacerlo mejor, soy tu relevo pero no te llego ni a la suela del zapato, no debiste confiarme eso a mí, no puedo hacerlo, no soy quién. 
Espero verte pronto otra vez, después de quince años.

No hay comentarios:

Publicar un comentario