Este
verano ha sido el mejor en mucho tiempo. No he parado por casa. Hice la maleta
a principios de Julio y acabo de deshacerla. Estuve en Madrid y conocí a mucha
gente genial que me enseñó que no todo es como en este pueblo. Que hay cosas
mucho mejores que esto, que puedo ser feliz, sentirme a gusto con personas que
acabo de conocer. Ir a coger el metro rodeada de gente como la que fui y
sentirme como en casa, sentir que nadie puede derrocarme en ese momento,
sentirme la persona más fuerte del mundo. No sé si volveré a sentir esa
sensación pero espero hacerlo.
Nos hemos
pasado dos semanas dándolo todo para preparar el concierto del Palacio y al
final nos salió genial. En los ensayos siempre había risas, llantos, masajes,
de todo; estaba Raúl, Rober, el exigente y sensual Carlos, Dani, Pat y Andrea.
Son las mejores personas que he conocido en mi vida y daría lo que fuera por
pasar el tiempo que hemos pasado juntos una y mil veces más. Acababa de
conocerlos cuando ya se habían convertido en una de las partes más importantes
de mi vida. Ellos. Las personas que me hicieron creer que podía hacerlo, que
podía subir a un escenario y cantar.
Por mucho
os cuente, no puedo explicar todas las sensaciones que sentí este verano con
palabras. Llegaron dos días antes de mi cumpleaños pero fue el mejor regalo que
podía haber tenido nunca.
El día
que volvieron a Madrid, sentí como un trozo de mí se iba con ellos y hasta que
no volvamos a estar todos juntos no volveré a tenerlo. Lo mismo pasó con Andrea
cuando volvió a Cádiz y ahora con Carlos que también se ha ido a Madrid pero,
lo importante es que todos volveremos a estar juntos otra vez muy pronto.







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